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NOTICIAS de la Plataforma Perú Libre de Transgénicos

CONJURANDO EL APOCALIPSIS

LAS NUEVAS ARCAS DE NOE

Más Allá núm.234

La inminencia de un horizonte apocalíptico ha traspasado el umbral religioso y sectario e incluso el ámbito de la ficción para instalarse en el mundo de la ciencia y la política reales. Las nuevas arcas de Noé ya están construyéndose.


por Gabriel Muñiz

Como ha puesto de relieve la reciente e inefi­caz cumbre organizada por la FAO en Roma, el desequilibrio en materia alimentaria se cierne sobre la humanidad, sumándose a la desertización, el deshielo, la carestía del agua y otras ame­nazas que vienen de lejos. Los números hablan por sí solos: para empezar, 100 millones de per­sonas pasarán a engrosar la larga lista de afecta­dos por el hambre y la pobreza en el mundo, y las cosas no tienen visos de cambiar. Bajo el de­do acusador, la insolidaridad de los países ricos, la depredación de los recursos y el proteccionis­mo comercial interior. Como telón de fondo que­da la sospecha inequívoca de haber prendido una mecha de consecuencias impredecibles. El mer­cado capitalista, aquel dios que a través de sus le­yes era capaz de poner cada cosa en su sitio, pare­ce habernos vuelto la espalda. Paradójicamente, lejos de lo que podría parecer, la ciencia y la empresa privada hace tiempo que se tomaron este asunto en serio y desarrollaron una serie de proyectos destinados a hacer fren­te a las consecuencias de un fatídico desenlace. Son lo que ya se conoce como las nuevas arcas de Noé, las nuevas "naves" donde salvaguardar la vida y los recursos.

El concepto dista mucho, sin embargo, de sus antecedentes bíblicos. Las modernas arcas de Noé son cámaras acorazadas distribuidas por diferentes rincones del planeta. En muchas se encuentran almacenadas millones de semillas o el ADN correspondiente a cientos de especies animales y pueblos indígenas en peligro de extin­ción. Pero existen otros proyectos de arca de Noé que van más allá: contemplan la creación de co­munidades y silos en la Luna o Marte como úni­co método de protegernos frente a un hipotético cataclismo que acabe definitivamente con la vida en la Tierra.

¿Literatura de ficción hecha realidad? ¿Escenario donde los intereses de la política global y la inicia­tiva privada convergen por fin? Quizá. Pero no son pocas las voces que alertan sobre un altruismo fa­laz y ven indicios de una posible conspiración. Tras el disfraz de los gobiernos y las corporaciones im­plicados podrían esconderse no solamente intere­ses comerciales, sino la construcción de un nuevo orden planetario a través de la selección genética de plantas, animales y -lo que es más preocupan­te- seres humanos.

La Bóveda Global

Uno de los casos más emblemáticos y contro­vertidos se llama Bóveda Global y se localiza en territorio noruego. Svalbard es un lugar remoto y yermo, rodeado por el mar de Barents y situa­do a 1.000 km del Círculo Polar Ártico. Allí, bajo una montaña de la isla de Spitsbergen, una fla­mante arca de Noé se eleva 130 m sobre el nivel del mar y está protegida de una posible subida de las aguas derivada del calentamiento global. El permafrost, una capa de hielo perpetuo, ase­gura la preservación del tesoro biológico con la ayuda de esclusas de aire, dobles puertas y pare­des de hormigón reforzadas con acero. En reali­dad, tal como afirman los padres de la criatura, se trata de un auténtico búnker militar prepara­do para afrontar una guerra nuclear, protegido de un posible ataque con misiles y resistente a un movimiento sísmico de gran magnitud. Hay catalogados más de 150 almacenes regionales de semillas diseminados por el mundo, pero la Bóveda Global de Svalbard ha nacido con la idea de unir en su seno cerca de tres millones de variedades diferentes, pertenecientes a plantas y árboles de los cinco continentes.

Tras la imagen altruista que han transmitido los responsables del proyecto también podría gestar­se una batalla comercial. El célebre F. William Engdahl, analista asociado al Centro de Investi­gación sobre la Globalización (CRG), nos alerta sobre esta última posibilidad. En su libro Semillas de destrucción. La agenda oculta de la manipu­lación genética, publicado por Global Research, Engdahl señala que este proyecto podría signifi­car un eslabón más en la búsqueda de un nuevo orden mundial. Sus sospechas se centran en la implicación de algunas empresas y fundaciones en el proyecto. El arca de Noé de Svalbard ha sido auspiciada por la Fundación de Bill y Melinda Gates, que han proporcionado fondos a cambio de un oportuno lavado de imagen. Pero aún más inquietante es la presencia junto a los Gates de la Fundación Rockefeller o de las empresas Mon­santo y Syngenta.

Semillas Terminator

Se trata de organizaciones que no son trigo lim­pio, nunca mejor dicho. La Fundación Rocke­feller fue la responsable de la Revolución Verde desarrollada en los años cuarenta, que tenía co­mo fin en erradicar el hambre en algunos países empobrecidos, como México, China o India. El resultado fue catastrófico: obligó a introducir especies de trigo y arroz no autóctonas e impu­so métodos de cultivo insostenibles en aquellas regiones. Y es que, como quedaría demostrado, la Revolución Verde fue una estrategia para desa­rrollar un agronegocio globalizado que más tarde podría dar origen a un monopolio, tal y como el magnate de los negocios había hecho con la in­dustria petrolera.

Según Engdahl, tanto la Fundación Rockefeller como Monsanto y Syngenta están vinculadas a las patentes y la producción de semillas genéticamente modificadas (GM) y de sus productos químicos afi­nes. No hay que olvidar, además, que la Fundación Rockefeller también fue la impulsora del CGIAR, una red mundial para promover su ideal de pureza genética a través de la transformación de la agri­cultura.

Lejos de lo que podría creerse, la manipulación genética de las semillas les permite "maniatar" a toda la humanidad. El proceso es el siguiente: es­tos revolucionarios híbridos permiten al agricul­tor obtener una gran producción en la primera cosecha. Sin embargo, este tipo de semillas está concebido para que el rendimiento de la segunda generación sea menor, eliminando la posibilidad de comerciar con nuevas semillas sin autoriza­ción del distribuidor. Con el control de las semi­llas por las grandes multinacionales ningún competidor o agricultor tiene la posibilidad de producir el híbrido en cuestión.

Un paso más allá respecto a la manipulación gené­tica es la variedad Terminator, una semilla comer­cial capaz de "suicidarse" después de la primera cosecha.

Estas y otras lindezas se las debemos a empresas como las citadas. Cada año, el empleo de la inge­niosa Terminator obliga a miles de agricultores a recurrir a Monsanto u otras multinacionales para obtener nuevas semillas de arroz, soja, maíz y trigo en vastas regiones de América Latina, África y Asia. Buenas cosechas a cambio de una deuda que no deja de crecer. Pero ¿qué ocurriría si esta práctica se extendiera hasta adquirir categoría planetaria?

Arca congelada

Un nuevo paradigma de arca de Noé, esta vez rela­cionada con la biodiversidad en general, ha saltado a la palestra bajo el apelativo de Arca Congelada (Frozen Ark). El proyecto consiste en almacenar a una temperatura de 80 grados bajo cero y con fé­rreas medidas de seguridad muestras de ADN y teji­dos de las especies animales más amenazadas. Tres son las instituciones responsables de llevar la idea a buen término: la Universidad de Nottingham (Rei­no Unido), el Museo de Historia Natural y la Socie­dad Zoológica de Londres, aunque cuentan con el patrocinio del Consorcio para la Clasificación de la Vida, un organismo avalado por 25 países.

Al igual que ocurre con la Bóveda Global noruega, la Frozen Ark británica y otras iniciativas tienen el objetivo no disimulado de aglutinar y gestionar la información dispersa en bancos de ADN por todos los continentes. Se trata de una tarea ingente que se ha presentado a la opinión pública como la creación de una gran "enciclopedia de la vida" en la que no quedará planta o animal, por microscópico que sea, sin analizar, fotografiar o registrar genéticamente.

En principio, sus responsables parecen movidos por sanas intenciones científicas. Pero el proyecto induce a pensar en una inquietud creciente ante los peores vaticinios sobre el futuro de la vida en la Tierra. Parece la demostración de que los gobiernos están resignados a "salvar los muebles" en lugar de afrontar los verdaderos retos medioambientales. Dejando a un lado el Arca Congelada, no resulta descabellado aventurar que quizá se ha empeza­do a crear ya en algún lugar del planeta un banco "total" de ADN que incluye a la especie humana o incluso que se limita a ella.

Polémica eugenesia

Evidentemente, el afán por conservar genes de cier­tas poblaciones implica la posibilidad de crear indi­viduos. Y donde hay creación necesariamente hay selección. Queramos o no, los bancos de ADN hu­manos remiten a un concepto estigmatizado por la historia: la eugenesia. Pero la eugenesia, por sí mis­ma, no constituye un peligro para la humanidad. Antes bien, su utilización médica ha proporcionado grandes beneficios terapéuticos en la prevención de enfermedades congénitas. La estigmatización de la eugenesia proviene de la utilidad que quisieron darle los nazis.

Y es que el problema radica, una vez más, en las manos que mueven los hilos. Engdahl argumenta que la Fundación Rockefeller avaló las investigaciones eugenésicas de los na­zis y que años después financió un plan ex­perimental de selección de razas a través de la manipulación genética de semillas. Pero no son los únicos sospechosos: desde las opiniones de Platón la historia está re­pleta de iniciativas favorables a la selección frente a las "razas inferiores". Con estos antecedentes, la eugenesia es un asunto re­pleto de aristas, pues la selección de genes siempre implicará algún tipo de "genocidio".

Paradójicamente, hay quien defiende la eugenesia como única fórmula para impedir el fin del mundo. Según esta teoría, el verdadero peligro que corre la humanidad es el declive de la inteligencia de origen genético, algo que se ha venido en llamar disgenesia y que pudo ser responsable del colapso de ante­riores civilizaciones.

Arca espacial

Muchos habrán reparado en el gran defecto que presentan todos los proyectos de arca de Noé. Al­gunas instalaciones están preparadas para afrontar un cambio climático drástico, terremotos o guerras tal como hoy las conocemos, pero sus creadores parecen no haber previsto la posibilidad de que en el planeta desaparezca cualquier vestigio de vida, a excepción de sus ingentes muestras genéticas. De muy poco servirá un banco de semillas o de ADN en la Tierra si desaparecen las personas o el medio donde implantarlo.

¿Realmente no contemplan esta obviedad o los proyectos constituyen una etapa preliminar de otro de mayor envergadura? No hay respuestas claras a esta pregunta. Sin embargo, ¿por qué será la co­munidad científica, y no las multinacionales o los gobiernos, la aparentemente más preocupada por este problema?

La Alianza por el Rescate de las Civilizaciones (ARC) fue creada por dos reconocidos eruditos de la Universidad de Nueva York: Bill Burrows, profesor de Periodismo, y Robert Shapiro, quí­mico y escritor. La ARC apuesta por la instalación de un banco de ADN en la Luna, una posibilidad novelada en numerosas obras de ciencia ficción y esbozada con parámetros reales por Shapiro en su libro Sueños planetarios: la búsqueda para descubrir vida más allá de la Tierra. Para los fundadores de la ARC, la exploración del espacio con fines científicos carece de importancia mientras no se afronte una asignatura pendiente: salvaguardar la vida en la Tierra. Sus razones son evidentes: el colapso podría deberse a una pandemia vírica, una guerra nuclear o el impacto de un asteroide. Todos ellos son suce­sos futuribles a corto y medio plazo. El proyecto del arca cósmica podría tardar décadas en concretarse. Por eso creen que la humanidad no debe aplazar el asunto mucho más tiempo.

A su causa se han ido sumando numerosos perso­najes de renombre, como Buzz Aldrin, el segundo astronauta que puso un pie en la Luna. Resulta insólito comprobar el optimismo y la confianza depositados por la ARC en la creación de este "san­tuario lunar". Y es que, según la opinión de Aldrin, la tecnología aeroespacial necesaria ya está hoy a nuestra disposición y solo resta firmar los pertinentes acuerdos de alto nivel para poner en marcha el proyecto.

inconvenientes

El arca cósmica es lo más parecido, por tanto, a la clásica arca de Noé: una verdadera nave, la Luna, flotando en el mar espacial a la espera de que amai­ne la "tempestad" en la Tierra. Siguiendo el relato bíblico, Noé dispuso de un lugar elevado donde aguardar el retroceso de las aguas. Sin embargo, como hemos apuntado anteriormente, las condi­ciones descritas en las Escrituras difícilmente pue­den equipararse al panorama actual.

Supongamos, echándole un poco de imaginación, que consiguiéramos establecer una colonia en la Luna con la idea de regresar a la Tierra algún día. Para empezar, la reaparición de las condiciones idóneas para volver podría demorarse miles de años. Supongamos que estableciéramos allí una comunidad zoológica y los recursos agroalimentarios necesarios. Además de no ser nada práctico, chocaríamos con el inconveniente de que la gra­vedad lunar dificultaría el desarrollo adecuado de muchos organismos, con el consiguiente peligro de crear una comunidad mutante.

La única alter­nativa consistiría en mantener un archivo de ADN completo, conservado por generaciones de indivi­duos, o incluso robots autónomos, hasta la llegada del momento adecuado para repoblar en la Tierra. Pero la supervivencia de muchas especies preci­saría un grado mínimo de diversidad genética. Según Bill Holt, biólogo de la Sociedad Zoológica de Londres, no es suficiente conservar una o dos muestras de ADN por especie, sino que serían im­prescindibles cientos de ellas para alcanzar este fin. En opinión de Holt, resultaría mucho más sencillo almacenar un código genético en un ordenador y utilizarlo posteriormente para crear un organismo vivo. Pero en la actualidad aún no es posible.

El día después

Sigamos soñando. Imaginemos que todas las difi­cultades tecnológicas se han superado y que una colonia con muestras de ADN, semillas, etc. se ha implementado en la Luna o en las profundidades de la Tierra. Nuestro planeta está desnudo de cual­quier resto de vida y queda por delante la tarea de hacerla reaparecer. Quizá en ese mismo momento caeríamos en la cuenta de la inutilidad de nuestro esfuerzo, del fiasco en que se ha convertido nuestra arca de Noé: la primera generación estaría tan vol­cada en la mera supervivencia que sería incapaz de transmitir a la siguiente un ápice de cultura.

Quizás podemos vislumbrar otro mundo, el some­tido a las corporaciones, que cohabitan con los nue­vos esclavos androides. La imaginación es libre. El científico Stephen Hawking postula que la nueva arca de Noé no será una, sino muchas, y que estarán condenadas a vagar por el espacio exterior sin posible retorno. La única alternativa al fin del mundo -concluye- sería algún tipo de modifica­ción genética que nos hiciera menos proclives a la guerra. Personalmente, me inclino por pensar que solo un desastre de medianas proporciones, que diezmara la población sin acabar con la vida en la Tierra, podría hacer reversible la situación y dar ca­bida al sentido común.

FUNDACIÓN LIFEBOAT

Estrategias defensivas y planes de rescate

Fundación Lifeboat nació para dar respuesta a lo que sus miembros llaman "riesgos existenciales". Se trata de una asociación sin ánimo de lucro integrada por científicos y especialistas de diferentes disciplinas. Su labor se centra en dos frentes muy concretos. El primero es el desarrollo de estrategias defensivas contra las técnicas potencialmente peligrosas, como la ingeniería genética, la nanotecnología y la robótica. Según la Fundación Lifeboat, un patógeno autorreplicante, ya sea biológico o ya esté basado en la nanotecnología, podría destruir nuestra especie en cuestión de días o semanas. Otra parte muy importante de sus actividades consiste en asegurar nuestra subsistencia como especie. En este sentido, ha elaborado un plan de rescate que incluye la creación de diferentes arcas espaciales y colonias lunares.

RIESGOS

Limpieza étnica

Las nuevas arcas de Noé se presentan como un intento de evitar los peligros que acechan a la humanidad, así como su posible desaparición. Sin embargo, estos proyectos llevan aparejados nuevos riesgos. Tras las arcas de semillas o de ADN repartidas por el mundo podría avanzar la larga sombra de la eugenesia, estrechamente ligada a los nuevos avances tecnocientíficos.

El verdadero poder de la eugenesia es la sutileza con la que puede ser administrada. En las manos inadecuadas supondría un arma letal de la que quizá ya estemos siendo víctimas sin saberlo. Algunos analistas geopolíticos nos alertan: ciertas corporaciones pueden intentar redefinir a la humanidad clasificándola en individuos de clase A y, por tanto, con derecho a sobrevivir y de clase B, condenados de antemano.

¿Sabías que...

...existen bancos de ADN especializados en especies raras de flores y plantas, y en animales ya desaparecidos, como el mamut o en peligro de desaparición, como el panda? También hay proyectos inspirados en fines terapéuticos, como los dedicados al cáncer o al alzhéimer. Este último está ubicado en España.

EL DATO

La Universidad de Yunnan (China) ha creado su particular arca de Noé con los genes de 25 minorías étnicas del país asiático. Sus responsables se niegan a dar detalles sobre el uso que pueden darle en el futuro. Otros bancos se han centrado en comunidades especialmente longevas o en tribus indígenas americanas en vías de extinción. Son solo dos ejemplos de las numerosas iniciativas similares que ya se han puesto en marcha.


Enviado desde Barcelona por:

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MULTINACIONALES: SEMILLAS DE LA INFAMIA

MULTINACIONALES: SEMILLAS DE LA INFAMIA

Elena Galdon Porrero <elenagaldon@hotmail.com>

11 de agosto de 2008 10:09

 


Hace sólo tres décadas, existían más de 7 mil empresas semilleras, ninguna de las cuales llegaba a 0.5 por ciento del mercado mundial. Para 2003, las 10 mayores controlaban una tercera parte del mercado

Para 2005, diez empresas controlaban la mitad del mercado mundial de semillas. Aunque estamos inundados de noticias sobre fusiones corporativas que muestran que cada vez hay menos empresas que controlan mayores porcentajes del mercado en todos los rubros, las semillas no son lo mismo que televisores, automóviles o cosméticos. Son la llave de toda la cadena alimentaria en el mundo y el corazón de la vida campesina y la agricultura. La cuarta parte de la población mundial, los campesinos y campesinas del mundo, conservan sus propias semillas para cultivar la comida de muchos más.

Hace sólo tres décadas, existían más de 7 mil empresas semilleras, ninguna de las cuales llegaba a 0.5 por ciento del mercado mundial. Para 2003, las 10 mayores controlaban una tercera parte del mercado. Actualmente han escalado a 49 por ciento sobre el valor global de ventas de este rubro, según el informe Concentración de la industria global de semillas -2005, del Grupo ETC.

Dupont/Pioneer, que por años ocupó el primer puesto, quedó ahora por debajo de Monsanto, con la compra que ésta hizo en 2005 de la multinacional mexicana Seminis. Monsanto es ahora la mayor empresa de venta de semillas comerciales, además de que ya tenía el monopolio virtual en la venta de semillas transgénicas (88 por ciento a nivel global). En la última década Monsanto engulló, entre otras empresas a Advanta Canola Seeds, Calgene, Agracetus, Holden, Monsoy, Agroceres, Asgrow (soya y maíz), Dekalb Genetics y la división internacional de semillas de Cargill. Sus ventas de semillas del último año ascienden a 2 mil 803 millones de dólares.

Monsanto y Dupont tienen casa matriz en Estados Unidos. Les siguen Syngenta (Suiza), Groupe Limagrain (Francia), KWS AG (Alemania), Land O' Lakes (Estados Unidos), Sakata (Japón), Bayer Crop Science (Alemania), Taikii (Japón), DLF Trifolium (Dinamarca) y Delta & Pine Land (Estados Unidos).

En área cultivada a nivel global, las semillas transgénicas de Monsanto cubrieron 91 por ciento de la soya, 97 por ciento del maíz, 63.5 por ciento de algodón y 59 por ciento de canola. A nivel global (sumando cultivos convencionales y transgénicos), Monsanto domina 41 por ciento del maíz y 25 por ciento de la soya.

La compra de Seminis le significó acceder al suministro de 3 mil 500 variedades de semillas a productores de frutas y hortalizas en 150 países. En rubros donde Monsanto era invisible, ahora controla 34 por ciento de los chiles, 31 por ciento de los frijoles, 38 por ciento de los pepinos, 29 por ciento de los pimientos, 23 por ciento de los jitomates y 25 por ciento de las cebollas, además de otras hortalizas.

Es conocida la 'influencia' que Monsanto ha ejercido para lograr leyes en muchos países, que le permitan introducir transgénicos contra la voluntad de la gran mayoría de la población. Tan es así que se ha generalizado el término 'leyes Monsanto' para denominar a las leyes de bioseguridad. Más preocupante es entonces su dominación en el mercado general de semillas, ya no sólo transgénicas.

Monsanto no es la única empresa que cabildea en este sentido, y las demás no son precisamente angelicales.

Causa vértigo constatar no sólo la dominación de mercado de un puñado de empresas en un aspecto tan vital, sino además cómo se han ido modificando las leyes de semillas en muchos países del mundo para garantizar las ganancias, ventajas e impunidad de estos oligopolios crecientes. Con pequeñas diferencias nacionales, en la última década hemos presenciado la legalización de las patentes u otras formas restrictivas de privatización de las semillas, el desmantelamiento de la investigación pública y de la producción y distribución pública de variedades, y concomitantemente la privatización de la 'certificación', es decir quién define qué semillas estarán en el mercado. Esto enajenando directamente la función que hasta hace una década era del ámbito público, permitiendo que la certificación sea entregada a terceros, que incluso podrían ser las propias empresas que las producen o firmas creadas por ellas. La organización Grain, produjo recientemente el informe América Latina: la sagrada privatización, donde analizan las leyes de semillas de varios países del continente. En la perspectiva continental, queda aún más claro que ha habido un traslado sucesivo de conceptos: comenzaron regulando las semillas híbridas y comerciales como 'una opción' de los agricultores y ahora van hacia la ilegalización del uso de cualquier semilla que no sea 'certificada' y por ende, finalmente de empresas. Aunque esto aún no se plasma en la leyes de las mayoría de los países, está claro que éste es el objetivo.

La dominación corporativa a través del mercado y las leyes, se complementa con la contaminación transgénica de variedades tradicionales o convencionales, que además de los potenciales efectos dañinos sobre las semillas, implica el riesgo de que las víctimas sean llevadas a juicio por 'uso indebido de patente'. Y como arma final para la bioesclavitud, las empresas presionan ahora para legalizar el uso de semillas homicidas Terminator.

Lejos de ser un problema solamente campesino, lo que está en juego es quién definirá lo que comemos todos.

La ley de semillas es inconstituciuonal y hay que impugnarla.
Ecologista Leobardo Acurero
MUEVE

Muy pocos venezolanos se enteraron como este pasado mes de octubre, se cumplió un año de la promulgación por parte de la Asamblea Nacional de la ley de semillas e insumos biológicos para la reproducción animal.
Esto no es otra cosa que el sello legal que permitirá la entrada a Venezuela de las peligrosas semillas transgénicas es decir organismos modificados genéticamente (OMG) . En el fondo se trata de la más novedosa y terrible forma de colonización para consolidar la dependencia agroalimentaria como misión del globalismo mercantilista que estan promoviendo gigantescas compañias norteamericanas como MONSANTO y CARGIL. Precisamente es Monsanto quien patentiza una de la primeras manipulaciones genéticas sobre soya para trata de hacerla resistente a la terrible acción de un potente herbicida que esta compañía vende, pero que afectaba incluso a las propias plantas de soya como es el Roundup a base de glisofato. De esta manera Monsanto podría seguir vendiendo este antiecológico herbicida para no afectar sus ingresos.
Es importante que se tome como referencia que estos experimentos contra la Vida, comenzaron masivamente en cereales y leguminosas destinadas mayormente al consumo de animales como la soya y el maíz desde 1994 en EEUU. Hoy en día las semillas transgénicas son usadas en mas de la mitad de la producción de soya y alrededor de un tercio del maíz en este país, aportando casi un 70 % de la producción transgénica mundial.
Hasta hace unos pocos años de la producción mundial de maíz, solo los humanos se comían solo un 20 % y había casos más dramáticos como la avena destinada en mas de un 90 % al consumo animal.
Pero aquí en Venezuela el maíz es para consumo humano masivo y representa 'la arepa' del pueblo. No hay forma mas facil de investigar los efectos de estos OMG que son prácticamente mutantes fuera de la evolución natural, al consumirse en seres humanos, que introduciendolos a paises como el nuestro del mal llamado tercer mundo.

LOS VENEZOLANOS COMO 'CONEJILLOS DE INDIA'
Precisamente uno de los riesgos para la salud de los humanos es la aparición de nuevos efectos tóxicos, alergénicos o hasta cancerigenos, al encontrarse el cuerpo humano con estos organismos extraños, incluso al total orden biológico del planeta.
Las modificaciones genéticas con seguridad provocan diferentes cambios bioquímicos en estos organismos, produciendo nuevas compuestos orgánicos desconocidos para la dieta humana. El Cancer como una enfermedad realmente reciente ni siquiera aparecía como causa principal de muerte como hoy en día, en el anuario del MSAS en Venezuela del año 52. Ahora no solo sabemos que se presenta como una anormalidad en la reproducción celular de una parte del organismo, sino que obedece en la mayoría de casos a efectos mutagénicos sobre el nucleo celular, proveniente de esa avalancha de nuevas sustancias químicas en que nos pusieron en contacto o como parte de los alimentos que ahora consumimos en nuestra avanzada vida moderna actual.
Hay que recordar la primera lucha contra los transgénicos en Venezuela, se realizó cuando irresponsablemente un grupo de 'investigadores' de la ULA, pagados por la Universidad de Cornell en los EEUU, trataron de realizar un experimento con una lechoza transgénica a campo abierto en Lagunillas, estado Merida. El repudio como precaución casi generalizado contra esta lechoza transgénica logró al menos incinerarla a tiempo legalmente antes que floreara en diciembre del 2000. Se tuvo que esperar algo mas de 2 años para que un cientifico en EEUU, alertára a la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) llamdo Joe Cumíns, sobre las consecuencias alergénicas para la salud, de consumir esta misma lechoza mutante que nos querian meter en Venezuela.
Precisamente el primer caso comprobado de alergia se da con el maíz transgénico 'Starlink' eliminado por la EPA en EEUU, para consumo humano, más no para consumo animal.
Nuestra gran dependencia agroalimentaria por no haber desarrollado un producción agricola susutentable en Venezuela, nos lleva cada año a importar enormes toneladas de leguminosas y cereales de dos paises como son Canada y Argentina, con un aporte mundial en transgénicos de 6 % y 22 % respectivamente, dos de los 4 paises que liderizan junto con China y EEUU, la producción mundial con semillas transgénicas y pertenecientes a la inescrupulosa Organización Mundial de Comercio (OMC).
Hay controles y alguna seguridad de que no nos estan metiendo transgénicos en esos alimentos importados?
Hay efectos comprobados del uso de 'genes marcadores' que inducen resistencia a antibioticos y ya se ha detectado la transferencia horizontal de ADN de los OMG a microorganismos, imaginense los efectos sobre la microflora de nuestro tracto intestinal puediendo crear nuevos patógenos y enfermedades infecciosas incurables.
Ahora ya estamos importando hasta arroz, que tambien forma parte de la dieta del venezolano y precisamente en un arroz transgénico han comprobado que el virus mosaico de coliflor, utilizado en la mayoría de cultivos transgenicos como promotor, es propenso a reconbinarse. Este virus es un pararretrovirus del grupo de los caulimovirus, relacionados con los hepadnavirus de animales, erntre los que se incluye el de la Hepatitis B humana. Que les parece?.
Venezuela debe emprender un proceso totalmente nuevo para tratar de producir con una Agricultura Sustentable dentro del espacio que forma su territorio, los alimentos que consumimos o de lo contrario seremos por nuestra falta de soberanía alimentaria los 'conejillos de india' para estudiar los efectos sobre los humanos, de la avalancha de alimentos transgénicos, que están promocionando las compañias trasnacionales del mal llamado primer mundo.

LA AGRICULTURA QUE CREA Y MANTIENE LA CIVILIZACIÓN HUMANA SURGE DE VARIEDADES DE SEMILLAS PROVENIENTES DE LA NATURALEZA
Fue la práctica de la agricultura la que dió origen a la civilización hace un poco más de 5000 años.
El ser humano desde sus incios solo recolectaba, cazaba o pescaba, pero en un momento de su historia obtuvo el nivel de inteligencia que lo llevó a traer desde algún lugar de la naturaleza algunas plantas, a las cuales trató de imitarle todas las condiciones necesarias para así poder reproducirla y lograr tener su alimento seguro y cercano, sin correr tanto riesgo. Esta experiencia y la primeras actividades para domesticar ciertos animales, fue lo que realmente hizo del hombre un ser sedentario como para construir las primeras infraestructuras de habitación que son las ciudades ( Civi).
Esas primeras plantas producían semillas que eran seleccionadas y almacenadas para su continuo cultivo, representando la manutención de pueblos enteros y su legado tradicional de sobrevivencia. Esta son las llamadas 'Variedades' de semillas que generalmente mantuvieron a toda la humanidad por casi 4955 años hasta hace poco tiempo a principio de los años 60, cuando un proyecto comercial agrícola hipocritamente llamado 'revolución verde' origina el imperio planetario de las semillas hibridas. Lo que poca gente no sabe es que estas trasnacionales producen estos hibridos con el cruce de variedades que fueron sacadas de sus paises de origen, como originales bancos de germopl! asma y ahora forman parte de la colección privada de esas trasnacionales o de ciertos institutos de investigación biotecnológica, ubicado en esos paises 'desarrollados'.
Estas semillas que no podían sembrarse de nuevo a menos que se las comprasen a las compañias que las producían estaban diseñadas por expertos para exigir altos costos en insumos de mecanización del terreno, agrotóxicos, fertilización y riego tecnificado, encareciendo la agricultura y excluyendo a millones de agricultores pobres en todo el mundo.
Estas semillas híbridas son las que lanzaron por todo los paises del mundo la perspectiva industrial de una agricultura química, extensiva, mecanizada y dependiente totalmente del petroleo, que más que darle alimento a la humanidad se convirtió en el gran negocio de unos pocos.
A medida que se publicitaba las enormes ventajas de este tipo de agricultura industrialista, las variedades naturales de semillas fueron desapareciendo, pues ya no se cultivaban y solo se compraban semillas certificadas híbridas, haciendonos cada vez más y más dependientes de grandes compañías trasnacionales.
Pero por otro lado todavía no hemos realizado con precisión el terrible inventario de las consecuencias ecológicas de destrucción de elementos claves que mantienen una agricultura hacia el futuro; con la pérdida de suelo, por erosión , destrucción quimica y salinización, la contaminación y reducción de fuentes de agua y la muerte y envenenamiento de millones de personas que trabajan este tipo de agricultura.
Nuestra única salida antes que sea demasiado tarde: es la práctica exitosa en Venezuela de LA AGRICULTURA SUSTENTABLE.

LA AGRICULTURA SUSTENTABLE TIENE RANGO CONSTITUCIONAL
Esta es la práctica agrícola que si esta revolucionando el poder del dinero sobre la actividad que garantiza el alimento para nuestro pueblo y por tiempo indefinido.
Conceptualmente es el tipo de agricultura que se sustenta, alimenta o se mantiene a si misma por tiempo indefinido ('sustento o alimento' sustent-able:que se sustenta o se alimenta a si mismo), representando una seguridad agroalimentaria real para nuestro pueblo.
Se trata de que su realización permita una práctica exitosa de forma permanente para asegurar alimento tanto actualmente como hacia las generaciones del futuro, al tratar de mantener sin deterioro o desmejoramiento los elementos fundamentales que la soporta. De alli la exigencia de su inocuidad biológica y ambiental, es decir que no afecte suelos, agua y riqueza biológica.
La otra importante base que define la Agricultura Sustentable es que el uso de insumos necesarios puedan proveerse de forma local y autosuficiente, Evitando la dependencia externa y haciendo que productos y subproductos puedan nuevamente usarse para mantener el proceso agrícola. Esto incluye fertilización por diversas vías de autosufuciencia como la mineralización con la degradación biológica de materia orgánica disponible, uso y mejoramiento continuo de variedades naturales de semillas, superación del monocultivo, siembra por ciclos, controles biológicos, en fin la práctica de una verdadera agricultura biológica.
Todos sabemos que si le pasamos un test a la agricultura que se práctica a lo largo y ancho de nuestra geografía, para definir si es sustentable o no, sabemos que literalmente 'no pasa'. Por lo tanto la lucha contra poderosos intereses que mueven millones de bolivares cada año en nuestro país apenas comienza.
El primer paso hacia una Agricultura Sustentable en Venezuela es el URGENTE RESCATE DE NUESTRAS VARIEDADES NATURALES DE SEMILLAS con el objeto de reproducirlas masivamente para su distribución a la vez que se emprenda la reformulación y un cambio de fondo de la técnica agrícola.
Lamentablemente estamos en el siglo 21 y viene en camino para nuestra Venezuela el golpe final a la Agricultura Sustentable y posiblemente la amenaza más grande para toda la vida natural que nos rodea: EL TERRIBLE IMPERIO DE LAS SEMILLAS TRANSGÉNICAS, esos mutantes que son los OMG:

LOS CULTIVOS TRANSGENICOS ACABARÁN CON LA AGRICULTURA SUSTENTABLE
Cualquiera que fuese la técnica para transferir genes de una especie a otra, incluso totalmente lejanas biologicamente o de diferentes reinos, al final los cultivos experimentales biotecnológicos se realizan en invernaderos o en laboratorios aislados, su objetivo; evitar que se extiendan las modificaciones genéticas a las plantas cercanas.
Los OMG pueden transmitir sus transgenes o otros organismos, lo cual puede susceder por el simple cruce de especies cercanas o a través de la llamada transferencia horizontal de genes esto significa la total posibilidad de la contaminación genética de cultivos que provengan de variedades de semillas naturales con cultivos de semillas transgénicas.
Los cultivos biológicos que vienen de variedades de semillas, no tienen ningun chance al lado de un cultivo transgénico, sobre todo cultivos como el maíz presenta riesgos elevados de transferencia de genes por medio de la disperción de polen ya sea con el viento o hasta insectos como la abeja.
Cuando se hayan contaminado y desaparescan los cultivos de variedades con el tiempo solo dependeriamos de las semillas transgénicas que producen las grandes compañías trasnacionales colocandonos a su total disposición.
Definitivamente perderiamos totalmente nuestras variedades naturales de semillas que hemos almacenado y mejorado a través de toda nuestra historia y por lógica desaparecería para siempre toda esperanza sobre nuestra soberanía alimentaria.
La contaminación genética hace imposible mantener líneas de cultivos para la producción de semillas libres de transgenes al no ser que se crean zonas libres de transgénicos y como es posible controlar esto ante los mecanismos interactivos del ecosistema? La respuesta es obvia hay que evitar que entren al territorio nacional y trabajar en el control de los paises vecinos por acuerdo, en las zonas fronterizas.
Otra amenaza a la Agricultura Sustentable por los OMG por ejemplo: para producir la toxina de Bacillus Thuringiensis, producen tóxicos para los microorganismos del suelo y afectan la descomposición de materia orgánica y el ciclo de carbono, esto puede afectar la produccción de abonos orgánicos. Existe el riesgo de la transferencia horizontal de ADN de los OMG a los microorganismos del suelo provocando efectos ecosistémicos desconocidos, no se puede determinar si incluso afecataría a las bacterias que fijan nitrogeno en el suelo, perdiendo la facultad de cierta fertilidad natural asociada al cultivo de leguminosas.
La contaminación genética y la transferencia horizontal ya mencionadas por los cultivos transgénicos, de nuevos genes, proteínas, productos asociados y cualquiera de sus metabolitos, puede inducir alteraciones en la relación ecológica del cultivo con las demás especies, incluyendo la aparición de nuevas super plagas, supermalezas con ciertas ventajas competitivas y la posible afectación de organismos benignos. Se trata de un bombardeo al ecosistema con elementos que jamás formaron parte de el y cuyos efectos son desconocidos. Los efectos son impredecibles, incontrolables e irreversibles.
Definitivamente este apoyo a la biotecnología y a los cultivos transgénicos pone en riesgo la seguridad agroalimetaria en nuestro país.
Una ley de semillas como la que aprobó la Asamblea Nacional que permite los transgénicos en Venezuela, es contraria al interés Nacional expresado en la Constitución con la agricultura sustentable, por lo tanto el próximo paso que debemos dar como venezolanos es impugnar por incostitucional esta ley antivida, ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia TSJ.

El 11 de octubre una emisora nacional dio cuenta de la reunión del presidente García con el Gerente de Asuntos Gubernamentales de Monsanto para AL, Rafael Aramendi, empresa multinacional que ha venido realizando estudios en los valles interandinos y en el norte de nuestro país. El funcionario expresó que 'las potencialidades del sector agrícola peruano son muy grandes'. Ese mismo fin de semana recibí desde el Cusco un alarmado mensaje de Isabel, una antigua amiga, quien con su esposo y una comunidad se dedican a los cultivos orgánicos. 'Parece que ha pasado totalmente desapercibida esta reunión y debemos hacer algo. En un país con nuestra biodiversidad, una empresa como Monsanto y su importación de semillas transgénicas, sería terrible'.

Ha pasado más de un mes desde aquella reunión. Me he documentado sobre la empresa y, más aún, sobre los transgénicos y la polémica sobre el abuso de la biotecnología en semillas, herbicidas y alimentos. Monsanto es una empresa muy poderosa, de esas que atraen al presidente García por lo que pudimos leer en su tan comentado 'Perro del hortelano…'; una multinacional que gana en billones y tiene más 15,000 empleados. Es la mayor productora de semillas genéticamente modificadas o transgénicas y del famoso y discutible herbicida Glifosato con el que, entre otras, se ataca a las plantaciones de coca.

En el récord de Monsanto está la creación de la hormona transgénica BST (hormona somatotropina bovina), prohibida en la UE, Canadá, Australia y Nueva Zelanda porque daña la salud animal y puede tener efectos nocivos en los consumidores de leche. Por lo que he podido recoger de información 'en EEUU, pese a informes de daños graves e incluso muerte de animales, fue aprobada gracias a que en el momento de la evaluación de la hormona, dos investigadoras que habían trabajado con Monsanto en el desarrollo de la hormona, 'consiguieron' empleo en la agencia reguladora y emitieron un informe de 'inocuidad' que resultó muy oportuno para la multinacional. Basado en este informe claramente parcial, la BST se usa también en algunas de las principales cuencas lecheras de México.'

Por ello hay debemos estar alertas, informarnos, reunirnos y expresar los riesgos a los que nos exponen los transgénicos. Somos nosotros, a través del planeamiento estratégico, quienes debemos decidir respecto de nuestra gran biodiversidad y su uso. Tenemos la obligación de velar por nuestra bioseguridad. En temas tan delicados y de consecuencias tan graves como la importación y consumo de transgénicos, no puede reunirse el Presidente con la empresa Monsanto sin rendirnos cuentas. Países como Canadá, por ejemplo, han decidido no comprar a proveedores de trigo transgénico.

 


Investigadores y científicos que forman parte del Grupo ETC, que se encuentran en El Salvador, advirtieron a los gobiernos de la región la no utilización de productos manipulados genéticamente. En especial frenar la llamada tecnología “Terminator”.
Investigadores y científicos que forman parte del Grupo ETC, que se encuentran en El Salvador, advirtieron a los gobiernos de la región la no utilización de productos manipulados genéticamente. En especial frenar la llamada tecnología “Terminator”.
De acuerdo a estos científicos, es necesario que las naciones, específicamente en el continente Americano, cierren las vías de acceso a estas tecnologías que hoy por hoy son impulsadas por transnacionales.
El Grupo ETC tiene estatus de consultor en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC), en la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y en el Convenio de Diversidad Biológica (CDB); y también tiene una larga historia con el Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional (CGIAR).
Es una organización de la sociedad civil registrada en Canadá y en Los Países Bajos, es una organización privada sin fines de lucro.
Los científicos están en el país invitados por el Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA).
Silvia Ribeiro, investigadora y responsable de Programas del Grupo ETC, en México, explicó que “Terminator”, es una tecnología para diseñar genéticamente plantas que produzcan semillas estériles, y la misma fue desarrollada por multinacionales de semillas y agroquímicos junto con el gobierno estadounidense. Ribeiro explicó que el objetivo de su visita al país con otros científicos, es contribuir y concientizar principalmente a los gobiernos de estas naciones a no permitir el ingreso de productos manipulados genéticamente.
“Terminator es una tecnología que no está comercializada ni se prueba en campo, pero se está experimentando en invernaderos en Estados Unidos”, puntualizó.
La investigadora destacó la importancia de que El Salvador tenga una normativa legal, para frenar la introducción de semilla transgénica, no obstante, alertó que el interés de las seis multinacionales que dominan el mercado en todo el mundo de transgénicos hacen esfuerzos diariamente por promover sus productos.
De hecho, reveló que Monsanto, una de las 6 empresas, genera el 80% de las semillas manipuladas en el mundo.
El Grupo ETC advierte que los productos manipulados tienen impactos grandes en la salud, el Medio Ambiente; pero con “terminator”, los efectos de daños podrían ser mayores.
“Al adoptar estas tecnologías, se entrega la soberanía alimenticia, la soberanía de cada país”, enfatizó Ribeiro.
Por su parte, Pat Roy Mooney, director Ejecutivo del Grupo ETC, explicó que “ETC es una pequeña organización de la sociedad civil internacional que monitorea el impacto de las nuevas tecnologías en las comunidades rurales con oficinas en Canadá, Estados Unidos y México, y trabaja con organizaciones afines en todo el mundo”.
“La semilla es la llave de la cadena alimentaria, si uno controla la semilla controla toda la cadena, eso lo vimos en los 70´s… luego supimos que controlaban los genes de esa semilla. Ahora el control se ha movido al control de los átomos de los genes (nanotecnología)”.
Ricardo Navarro, presidente del CESTA, enfatizó que el problema de los transgénicos en el país, esté frenado pero sólo por una Ley que evita el ingreso de semillas, pero la amenaza es latente.
Los científicos de ETC, además, dijeron que las empresas ahora impulsan proyectos denominados energías renovables, en las cuales se incluyen los biocombustibles, que aseguran tendrán impactos negativos en el Medio Ambiente. http://www.ecoportal.net/

Diario Co Latino

Actividades

Como objetivo, la Fundación se ha propuesto orientar todos sus esfuerzos hacia la realización y promoción de la investigación científica en el campo de los alimentos, fundamentalmente en lo relativo a la contaminación por micotoxinas, estudiando todos los aspectos involucrados en la obtención de alimentos de calidad, desde la producción primaria hasta las últimas etapas de elaboración, y de todos los aspectos inherentes a la divulgación y transmisión de conocimientos, ya sea a través de becas, premios, cursos, publicaciones, cursos, etc. (Estatuto, Cáp. I, Art. 2º).

LO QUE NO SE DICE DEL ARROZ TRANSGÉNICO

PARA SU INFORMACIÓN Y DIFUSIÓN

Lo que no se dice del arroz
Corrientes Noticias - Corrientes,Argentina
Greenpeace alertó sobre un barco estadounidense que iba rumbo a Costa Rica cargado de arroz con fracciones contaminadas de LL601. ...

PELIGRO POR INGRESO DE LOS TRANSGÉNICOS

http://aspec.org.pe/prensa/noticias.php?id=20080805b&t=des&mes=08
 
En Argentina ya se habla sobre la inconveniencia y los riesgos por el uso de ese tipo de semillas

Lapidario. En momentos en que en nuestro país se discute la conveniencia del ingreso de semillas transgénicas para la agricultura, en otras latitudes ya se habla sobre las consecuencias de estas semillas en la economía, la salud, y la política. Por ejemplo en Argentina, que es uno de los primeros paí-ses de Sudamérica que permitió su uso, el diario Página 12 ha publicado una extensa entrevista a la investigadora Marie-Monique Robin, autora del best seller “El mundo según Monsanto”.

Como se recuerda, Monsanto es una de las grandes comercializadoras a nivel mundial de semillas transgénicas y herbicidas. La escritora Robin señala que los lobbys de esta empresa quieren hacer creer que los transgénicos van a terminar con el hambre y la malnutrición.

Sin embargo, la autora del best seller explicó que en el caso argentino la expansión de la soja transgénica va en detrimento de los pequeños y medianos productores. Dijo que las semillas que suministra la multinacional Monsanto, de nombre Roundup Ready, son fumigadas con el herbicida Roundup, el cual contamina las tierras debido a que es volátil y no es biodegradable.

Además, “los agricultores tienen que pagar regalías a Monsanto al utilizar las semillas, o les mandan a la policía. Es un negocio redondo. Lo mismo intentó Monsanto en la Argentina. Primero dijeron que no cobrarían regalías, pero en 2005 cambiaron el discurso por el de o nos pagan o vamos a un conflicto fuerte”, sostuvo.

Agregó que ya se sabe que el Roundup es cancerígeno, así como otros productos de Monsanto; como el PCB, la dioxina, entre otros, que ya fueron prohibidos.

05/08/2008

Fuente: La Primera

BRACK PEDIRÁ MORATORIA PARA TRANSGÉNICOS

Agosto 2008

Difunde: El Centro de Información del Comportamiento

Empresarial, una herramienta de la Red Puentes Perú

Aunque no definió los años necesarios, el ministro del Ambiente, Antonio Brack, afirmó ayer que propondría al Consejo de Ministros una moratoria para el ingreso de cultivos transgénicos a nuestro país. "El Ministerio del Ambiente posiblemente propondrá y decidirá en su oportunidad, en coordinación con los otros sectores, hacer una moratoria de algunos años que permita tomar una decisión no apresurada, como se quiere tomar ahora", afirmó.

Por el contrario, el despacho de Agricultura pretende acelerar el uso de las semillas transgénicas a fin de incrementar la productividad de este sector. Aún está pendiente la prepublicación de su proyecto de reglamento de bioseguridad, mediante el cual se fijarían los parámetros para el ingreso de los transgénicos.

Al respecto, Brack comentó que este tema necesita una exhaustiva discusión, sobre todo porque esto implica el ingreso de semillas patentadas por empresas con fines comerciales. En tanto, el presidente de Sierra Exportadora, Gastón Benza, afirmó que los productos transgénicos pueden contaminar los cultivos orgánicos en el Perú.

Fuente: Diario El Comercio, Perú2, La Primera

 

EVALUACIÓN
Brack pedirá moratoria para transgénicos

Ministro plantea que se retrase unos años el ingreso de las semillas modificadas
Aunque no definió los años necesarios, el ministro del Ambiente, Antonio Brack, afirmó ayer que propondría al Consejo de Ministros una moratoria para el ingreso de cultivos transgénicos a nuestro país. "El Ministerio del Ambiente posiblemente propondrá y decidirá en su oportunidad, en coordinación con los otros sectores, hacer una moratoria de algunos años que permita tomar una decisión no apresurada, como se quiere tomar ahora", afirmó.

Por el contrario, el despacho de Agricultura pretende acelerar el uso de las semillas transgénicas a fin de incrementar la productividad de este sector. Aún está pendiente la prepublicación de su proyecto de reglamento de bioseguridad, mediante el cual se fijarían los parámetros para el ingreso de los transgénicos.

Al respecto, Brack comentó que este tema necesita una exhaustiva discusión, sobre todo porque esto implica el ingreso de semillas patentadas por empresas con fines comerciales.

En tanto, el presidente de Sierra Exportadora, Gastón Benza, afirmó que los productos transgénicos pueden contaminar los cultivos orgánicos en el Perú.

El Comercio, miercoles 6 agosto 2008, pg. B1.

CUATRO DE CADA CINCO PERUANOS NO QUIEREN TRANSGÉNICOS

Encuesta electronica del Diario La Republica publicada el jueves 24 de julio 2008

(página 19)

Pregunta: ¿Esta de acuerdo con los cultivos transgenicos?

* SI: 23%

* NO: 77%

Numero de votantes:
1118

Prácticamente 4 de cada 5 peruanos no quieren cultivos transgenicos